Un pequeño destello en el lado oscuro de la luna.

Bitacora de viajes sin retorno. El espacio infimo entre el septimo cielo y el mismisimo averno.

18 marzo, 2009

Palabras mas, palabras menos.




Una vez mas vuelvo a citar una frase del Licenciado en Psicología, el señor Julian Enrique, quien la expuso hace mas o menos 2 años en una tertulia ocasional casi imperceptible, pero no para mi memoria:
                                -" por ahora no hay tanto revuelo,...van a tener quilombo los políticos cuando los hijos de los
                                   habitantes de las villas de emergencia empiecen a saltar los tapiales de las casas de los mas
                                  pudientes que viven en los countrys y sometan sexualmente a los hijos de los mismos...."

Ahora siguiendo con la corriente de negatividad productiva sugerente, unas breves pero muy descriptivas palabras del Lic. Facundo Javier sobre la actualidad del nuestro país.
Me pronuncio en CONTRA del SEGURISMO
¿Se imaginan lo que va a hacer la marcha contra la inseguridad? Toda una multitud de personas mirando de reojo, super tensionadas, atentas, mirando la vestimenta de todo ser que se le cruce, midiendo su potencial delictivo, atentos a el color de piel, a quien usa gorra: toda una super paranoia fortalecida.
Que barbaridad. Ahora, a esta gente buena preocupada por el bien común y la paz, que convoca a estas marchas, incluso la gente que se une a ellas...¿nunca una marcha para pedir por garantías en cuanto a la educación, o la salud, el empleo...? ¿Que están reclamando con esta marcha "contra la inseguridad"? Estamos corriendo el eje. La marcha tendría que llamarse "contra la injusticia" "un reclamo de justicia". Es mucho mas amplio y mas honesto el reclamo de justicia, que de seguridad. De eso se trata, de no mezclar las aguas. Entender (y asumir) que somos un país pobre, muy pobre, mas de la mitad de los habitantes viven por debajo de la línea de pobreza: eso es injusto, reclamemos eso. Es un país latinoamericano, sudaca. Pero nos creemos la capital cultural de América.

La riqueza y los bienes que poseen los bienintencionados ideólogos de la segurofobia, y sus adeptos, en mayor parte la clase media argentina, tienen su existencia porque otros no lo tienen. Es simple pero es muy dificil de asumir. ¿Cuanto mérito propio tenemos por vivir como vivimos, por haber accedido a una educación primaria, secundaria y hasta universitaria, higiénica y preventiva? ¿De verdad se creen tan importantes? ¿De verdad tenemos mérito por haber nacido en una familia "bien", que nos vistió y nos vacunó y nos cuidó de la calle y nos envío al colegio y nos inculcó la educación cívica y los modales europeos? ¿Realmente lo elegimos?

No cuestionamos las bases de este sistema que vomita pobres y marginados por el simple hecho de que, imaginariamente, este sistema es la mejor forma de organización social que la humanidad conoció jamás. He aquí una mala noticia: este sistema que tiene la posibilidad de hacernos tan felices, puede mantenerse vivo bajo una lógica: la de generar pobres, llámese desigualdad, trabajo asalariado, explotación.

(Acá me permito este paréntesis: la ideología neoliberal segurista e higiénica de la que hablamos, ha pregonado a los cuatro vientos la NO intervención del estado en los asuntos privados del mercado, que se autoregula porque cada uno tiene el "derecho a ganar todo lo que quiera-pueda". Pero se aterrorizan con la cantidad de "chicos de la calle" y se preguntan dónde está el estado y reclaman y hacen marchas.)


Por estos días, en medio del debate público acerca de la inseguridad, cuyos expertos moderadores fueron sus excelentísimos Susana Gimenez y Marcelo Tinelli, estrellas de la TV local, he escuchado directa o indirectamente diversas opiniones acerca de las posibilidades de reinserción de un delincuente, o de la imposibilidad de recuperación, y las soluciones, hipotéticas para el caso. No citaré todos los ejemplos, porque todos coinciden en la concepción fronteriza del delito. "A ese tipo hay que matarlo/no se recupera más/¿y que vas a hacer?/hay que mandarlos a picar piedras/si de la cárcel salen peor.../si se droga desde los 12 ya está cagado.../ "

El delito, el delicuente, el criminal, tomado como una patología individual y en la mayoría de los casos, un acto de voluntad, olvidamos que la sociedad funciona como un todo, caótico, pero un todo, donde coexisten pequeños burgueses ilustrados y adictos al paco, el que se compra un auto y el que lava parabrisas en un semáforo. Cometemos el fraude de abordar la marginación, la pobreza y la delicuencia como agentes externos, bacterias acopladas a la célula social, invasores de otro planeta, extras. Esa es la concepción fronteriza del delito.

La realidad nos dice algo muy diferente. El problema es estructural, un problema del todo. No es un tumor que se puede extraer, no es un grano que se pueda reventar. Es mas bien como una cuestión transgénica: tenemos que ir al genoma de la sociedad post-industrial, del primer mundismo y el tercer mundismo. La riqueza de unos se apoya sobre la pobreza de otros. La pobreza es un grave problema, que retroalimenta la marginación y el delito. Algunas voces dicen que la pobreza puede ser digna, que no esta vinculada con el delito. Esto es parte del imaginario romántico que tenemos los clase media acerca de la pobreza: el pobre ES pobre, esta en su ser, y lo asume, y laburará todos los días juntando pesito por pesito, pero es digno, es bueno, y no tienen ninguna razón para caer en la delincuencia, a menos que sea mas ambicioso de lo que le corresponde y pretenda tener mas de lo que pueda y decida deliberadamente robar entonces asi se convierte en un delicuente. Existen también comlejísimos, inmensos mecanismos y fuerzas de coacción que, sucediéndose, retroalimentan la marginalidad, sobre todo en circunstancias de un estado ausente en materias de educación, de acceso y permanencia en ella. Pero esto es muy complejo, mejor pensemos en la voluntad del delincuente: eso además de ser mas fácil, nos da mérito a nosotros por nuestra voluntad de vivir una vida limpia y segura.

Para la lógica fronteriza, este tipo de planteos se reducen a intentos de defender lo indefendible, de justificar a los delincuentes, a los violadores, a los asesinos. Esto es muy simplista, y les ayuda a correr el eje de la cuestión central. Se trata de ser concientes del ojo con el que miramos, de ser concientes de nuestra pereza al desproticar contra el estado garantista, se trata de no comernos el falso silogismo que promulgan algunas excelentisimas con el slogan "los derechos humanos para los delincuentes", como si los delicuentes no fueran humanos, como si fuera otra especie de primate, pero no humano, no digno de sus derechos, los que le otorga la humanidad entera a través del estado, la humanidad entera que quizo ordenar un poco las cosas despues de ciertas atrocidades que la llevaron a la deshumanización de millones de víctimas asesinadas de forma sistemática con ayuda de las instituciones estatales (corrompidas, desde ya). Acá en Argentina, nuestro país, hubo 30.000 que murieron de esta forma. Nadie dice que Videla "no tiene arreglo" y "hay que pegarle un tiro en la cabeza".

Así y todo podemos observar al fin en la superficie, los matices de pensamientps de derecha (ultraderecha, en poco tiempo) que flotan dentro de las mentes reaccionarias argentinas, en su mayoría pertenecientes a la clase media, con secuelas ezquizoides que le quedaron después de 10 años de menemismo. (Aclaración: "clase media" aquí no se refiere estrictamente al sector económico, el que está entre los ricos y los pobres, aunque en comparación con los pobres es rico, y en comparacion con los ricos es pobre. "Clase media" se refiere aquí a aquel sector de la sociedad que tiene acceso y permanencia educativa, hasta estudios universitarios, que no participa en política pero opina con una soberbia notoria, que no tiene rigor intelectual y participa del lenguaje chicanero de los medios de comunicación, que sobre todo dice que "todo se fue al carajo" y demás). Esto es alarmante, aunque no debería sorprendernos a esta altura. Como dijo Juan Gelman, ningún gobierno, ni siquiera militar, puede mantenerse sin el apoyo civil.

Entonces todo se complejiza en una red casi ininteligible de hechos y circunstancias históricas. Entonces ahí aparece la pena de muerte como solución, como si al guillotinar al perro eliminasemos la rabia. Sabemos que es mentira, sabemos que en el fondo estamos equivocados. También alguien me ha dicho "ojalá nunca te maten un hermano o te violen un hijo, ahí vas a ver que se siente". Lo entiendo perfectamente, pero una cosa es la ebullición emocional por la muerte de un ser querido y el deseo de venganza personal (irremediable), y otra cosa es utilizar al estado, institucionalizar la venganza mediante la pena de muerte.

Entonces tratemos de hacer un esfuerzo y estar un poco mas despiertos, un poco mas atentos a los fraudes y al tratamiento de la información. Y si tenemos la capacidad para juntarnos cuando queremos, entonces trabajemos un poquito en las ideas acerca de lo qué queremos, abramos el debate, desarmemos las consignas para ver de qué se trata, escuchemos a la gente que hace años trabaja en la problemática social de la delincuencia, y seamos concientes de qué pedimos: la exigencia tiene que ser profunda, seria, de base, total. Si no, es en vano.

Gracias Rulo por compartir tu mierda, que no es ni mas ni menos que mi misma mierda de pensar.
Barbazul.
...voy a chasquear la lengua un poco, voy a escupir misiles, risas que duelen...

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